Mujeres y varones tenemos derecho
a tomar decisiones libres respecto a la salud
reproductiva y a la vida sexual.
La salud reproductiva entraña
la capacidad de disfrutar de una vida sexual
satisfactoria y sin riesgo de procrear. Ello
supone decidir respecto a si tener o no tener
hijos, el número de hijos y el intervalo entre
sus nacimientos, y disponer de la información
y los medios necesarios para hacerlo, así como
de condiciones económicas, sociales y culturales
que hagan posible decisiones libres y seguras.
También implica el ejercicio de la sexualidad
y la orientación sexual, libre de discriminación,
coacción o violencia, así como el acceso a la
información sobre el cuerpo y a la educación
sexual.
La salud sexual y reproductiva
en las mujeres y varones que viven con VIH se
presenta como una experiencia compleja que incluye
aspectos biológicos, subjetivos, sociales, de
género y culturales. La misma adquiere mayor
relevancia si se considera que el grupo más
afectado por la infección se concentra en las
edades en que las personas deciden y padecen
los procesos relativos a la función reproductiva.
La primera recomendación para
una persona que vive con VIH es la de utilizar
siempre el preservativo en sus relaciones sexuales,
ya sean con personas seropositivas o no. El
uso del preservativo no sólo evita la transmisión
del virus, sino que previene a la persona afectada
de nuevas reinfecciones.
A pesar de ser la forma de cuidado
sexual más efectiva para la prevención del virus
y de haberse intensificado su divulgación a
partir de la visibilidad de la mujer en la epidemia,
el preservativo aún presenta obstáculos o dificultades
para su uso, principalmente en la población
femenina.
En el caso de mujeres o parejas
infectadas por el VIH es preciso brindar un
modelo de cuidados anticonceptivos que no tenga
al preservativo como única opción. Se debe presentar
un abanico de posibilidades que vaya desde la
máxima protección (usar preservativo siempre)
a alternativas que no garantizan la protección
de las ETS y el VIH pero sí la anticoncepción.
Por ello, se plantea la necesidad
de llevar adelante acciones de salud, denominadas
de "doble protección", que incluyan de un modo
sistemático la prevención de embarazos no programados
y prevención de ETS y VIH.
¿Qué
es la doble protección?
Hablamos de "doble protección" cuando se utiliza
regularmente (todos los días) un método anticonceptivo
y además un preservativo para cada una de las
relaciones sexuales como modalidad de protección.
Para esto, cada pareja debe recibir información
y asesoramiento de las variadas opciones anticonceptivas
en la consulta con su médico/a de confianza
además de promover el uso del preservativo.
Cuidados en las mujeres que viven
con VIH o que tienen parejas que viven con VIH: