Originariamente
fueron catalogados como un grupo de riesgo junto
a otros como los usuarios de drogas intravenosas
(UDI), los hemofílicos y los haitianos. Este concepto
fue definido como la suma de individuos que comparten
de manera uniforme características o conductas que
infieren la probabilidad no sólo de contraer la
enfermedad sino también de constituir una amenaza
para la población en general.
Actualmente se prefiere la noción
de vulnerabilidad que busca establecer una síntesis
conceptual y práctica de las dimensiones sociales,
político- institucionales y comportamentales asociadas
a las diferentes susceptibilidades de individuos
y grupos poblacionales a la epidemia por VIH-Sida
y sus consecuencias indeseables (enfermedad y muerte).
Las condiciones de vulnerabilidad
no están distribuidas de modo uniforme entre los
distintos subgrupos que se encuentran bajo la denominación
de HSH: los jóvenes, los bisexuales, los trabajadores
sexuales, los transgéneros y los HSH-UDI presentan
un mayor riesgo de infección en relación al sexo
anal sin protección. En los jóvenes intervienen
factores como omnipotencia, falta de información
y de acceso a los servicios de salud, necesidad
de experimentar riesgos y transgredir, baja autoestima,
exposición a situaciones de violencia, consumo de
sustancias, dificultad en el acceso a los preservativos
y clandestinidad de las primeras relaciones sexuales.
Tanto los varones bisexuales como
aquellos que no se autoidentifican como gays o bisexuales,
como es el caso de muchos trabajadores sexuales,
están más involucrados en prácticas de sexo no seguro.
Esto podría obedecer a que por un lado, tienen una
menor percepción de riesgo y por el otro, al no
frecuentar lugares de socialización gays (discotecas
o bares), no son alcanzados por las campañas de
prevención focalizadas a los gays.

Con respecto a los varones transgéneros,
en particular las autodenominadas travestis, en
general tienen un bajo nivel educativo, experimentan
situaciones de discriminación y violencia como un
hecho cotidiano, un alto consumo de sustancias (alcohol,
cocaína y psicofármacos) y al ser trabajadores sexuales
están más expuestos a prácticas sexuales de riesgo
ya que se encuentran en desventaja para poder negociar
el uso del preservativo con sus clientes.
Los HSH-UDI es otro subgrupo de alto
riesgo, al igual que los HSH de minorías raciales
o étnicas, si bien en nuestro país no alcanza la
magnitud que presentan los países industrializados.
Entre los numerosos factores que
están actualmente asociados con un comportamiento
sexual de riesgo entre los HSH, merecen destacarse:
Individuales:
edad (jóvenes), etnicidad, bajo nivel educativo,
bajo ingreso, alto número de compañeros sexuales,
altos niveles de actividad sexual, depresión, soledad,
baja autoestima, historia de abuso sexual en la
niñez, status de VIH positivo, falla en el uso del
condón.
Interpersonales:
parejas seroconcordantes, relaciones de pareja estables,
mala comunicación con el compañero sexual.
Sociales:
uso de alcohol u otras drogas recreacionales, la
percepción optimista ante los nuevos tratamientos
antirretrovirales.
Las relaciones sexuales entre hombres
es el modo de transmisión del VIH que predomina
en Australia, Nueva Zelanda, Norteamerica, gran
parte de Europa Occidental y Latinoamérica. Hubo
un pico de incidencia de VIH entre HSH al comienzo
y durante el transcurso de la década del ‘80 en
muchos de los países desarrollados. Incrementos
en comportamientos sexuales de riesgo o infecciones
de transmisión sexual entre HSH son explican la
potencial reemergencia de la transmisión del VIH.
La información disponible es limitada debido a subdiagnóstico,
retraso en la notificación, subnotificación, etc.
El porcentaje de casos Sida que representa
la categoría de exposición HSH es de 30 % en toda
la región. Dividida por área los porcentajes son
los siguientes: Area Andina 43 %; México 38 %; Brasil
32 %; Cono Sur 32 %; América Central 12 % y el Caribe
9 %.
A lo largo de los años 90, la proporción
de casos Sida que eran HSH decreció, pero el número
total permanece estable. Ha habido un incremento
de casos femeninos, muchas de estas mujeres fueron
compañeras sexuales de HSH y UDI. Hay un incremento
de casos entre UDI especialmente en el Cono Sur.
Hay una interacción de las epidemias de UDI, heterosexual
y HSH.
Seroprevalencia
El VIH está concentrado en poblaciones
de HSH en muchos centros urbanos (VIH>5%) pero
los datos de seroprevalencia son escasos e inconsistentes:
en México (22 a 40%), en Perú (18%) y en Brasil
(9-11%). En Argentina, los datos hallados son del
12 % (CI 95 % 7.27 a 18.3 %) en un grupo centinela
de la ciudad de Buenos Aires. En Rosario no hay
datos disponibles sobre seroprevalencia de VIH en
HSH.
Seroincidencia
Las tasas de seroincidencia están
sólo disponibles para Brasil: de 1.5 a 3.1 casos
nuevos por 100 por año.
Las prácticas sexuales de riesgo
y los cuidados preventivos
Tanto las caricias como la masturbación
mutua y los besos (mientras no haya lesiones sangrantes
en la boca) no tienen riesgo de transmisión del
VIH.
Sexo o penetración
anal:
 |
En el coito anal sin protección,
tanto el compañero sexual insertivo (el que penetra,
"activo") como el receptivo (el que es penetrado,
"pasivo"), tienen riesgo de infectarse, si bien
el sexo anal receptivo es la práctica sexual de
mayor riesgo ya que la mucosa anal y rectal es delgada
y puede desgarrarse fácilmente con una alta posibilidad
de que se produzcan microfisuras con sangrado o
lastimaduras. Si se utiliza preservativo disminuye
considerablemente el riesgo, excepto que el condón
se rompa si está en mal estado o cuando no se usa
correctamente. Es esencial que en la penetración
anal se use siempre un preservativo con lubricante
a base de agua ya que los oleosos como la vaselina
destruyen el látex. A falta de lubricante se puede
usar saliva. Dos condones superpuestos pueden romperse
por fricción. El retiro del pene antes de eyacular
no es seguro ya que el roce de la piel del glande
con la mucosa anal puede permitir el paso del virus.
Además la presencia de líquido preseminal antes
de la eyaculación también es potencialmente riesgosa.
Es preciso entonces, usar el preservativo durante
toda la penetración. Son recomendables también otras
medidas de precaución como no hacerse lavados y
duchas rectales antes de tener una relación sexual
con penetración, ya que pueden debilitar la mucosa
anal y favorecer el paso del virus a la sangre.
Sexo oral:
El "sexo oral", que incluye tanto
al contacto boca-pene (fellatio) como al contacto
boca-ano (annilingus), es una práctica sexual comúnmente
desprotegida. A pesar de que el VIH se encuentra
en el líquido preseminal y en el semen, el riesgo
real del sexo oral es desconocido y probablemente
difícil. La posibilidad de transmisión es menor
que a través de una relación anal sin protección
debido a que la saliva podría neutralizar el virus,
la mucosa de la boca es más resistente y más fuerte
que la del recto y el pene no causa el trauma en
la boca que causa en el recto.
Se consideran de riesgo la presencia
de semen en la boca, tragar el semen y las lesiones
sangrantes de la mucosa oral y del pene. Por lo
tanto se recomienda el uso del condón no lubricado
y saborizado para la fellatio, escupir el semen,
y no cepillarse los dientes y/o las encías poco
tiempo antes de esta práctica. Es mucho más riesgoso
el "chupar o lamer" que el "ser chupado o lamido".
En el annilingus no hay riesgos de infección a menos
que haya lesiones sangrantes anorrectales. Puede
usarse un campo de látex que se obtiene cortando
longitudinalmente un preservativo.
Prácticas
sado-masoquistas (S&M)
Las prácticas sexuales de dominación
entre adultos por mutuo acuerdo son bastante frecuentes.
Los azotes, latigazos y la penetración anal con
los dedos, puño (fist-fucking) u otros elementos,
pueden ocasionar lesiones sangrantes. Siempre hay
que usar guantes de látex para evitar el contacto
y gran cantidad de lubricante. Las duchas rectales
pueden dañar más la mucosa. Los consoladores, vibradores
u otros juguetes eróticos son de uso personal. Si
existe el deseo de compartirlos, se aconseja recubrirlos
con un preservativo, mantenerlos limpios y usar
lubricante para la penetración. La "lluvia dorada"
u orinar sobre el compañero sexual no tiene riesgo
de transmisión. Las prácticas de sexo grupal atañen
los mismos riesgos que el sexo entre dos. Debe usarse
el condón una única vez y en un sólo compañero sexual.
El uso de
sustancias y su relación con el VIH-Sida
El consumo de alcohol y drogas ilegales
como la cocaína, el popper, la marihuana, el éxtasis,
las anfetaminas, el ácido y otras es importante
entre los HSH, si bien el patrón de uso varía enormemente
por región y subcultura. El compartir equipos de
inyección infectado y las prácticas sexuales no
protegidas bajo el efecto del alcohol u otras drogas
constituyen los riesgos de transmisión del virus.
Algunas sustancias como el éxtasis y el popper (nitrito
de amilo) gozan de una mayor popularidad en esta
población por el imaginario de incrementar el placer
sexual. A inicios de los años ‘80 y dada la alta
prevalencia de su uso en la comunidad gay norteamericana,
el uso del popper había sido asociado con el origen
del Sida.
Las ETS y
el VIH-Sida
La presencia de enfermedades de transmisión
sexual (ETS) sirven como marcadores biológicos para
las relaciones sexuales desprotegidas. La sífilis,
la gonorrea y el herpes producen lesiones de las
mucosas genital, oral y anal que incrementan las
posibilidades de infección por VIH. Es importante
entonces considerar la posibilidad de realizarse
test diagnósticos regulares para detectarlas precozmente
y realizar un tratamiento oportuno.
¿Cómo puede
funcionar mejor la prevención para HSH en un contexto
psicosocial cambiante?
La conocida "estrategia de reducción
de daño", que surge en relación al uso de sustancias
intravenosas, también puede aplicarse al ámbito
de las prácticas sexuales. De hecho cada vez más
HSH adoptan estrategias de prevención, en relación
a sus encuentros sexuales, reduciendo el riesgo
de infección de VIH: retirar el pene antes de la
eyaculación en el coito anal sin condón; no tragar
el semen en el sexo oral; etc.
Una estrategia que parece estar siendo
cada vez más utilizada es la llamada "seguridad
negociada": prescindir del uso de condones en las
relaciones anales dentro de los límites de una pareja
estable seroconcordante VIH-negativa (es decir,
donde ambos miembros de la pareja son VIH negativos),
bajo ciertas condiciones. Se establece "un mutuo
acuerdo" por el cual ambos compañeros son monógamos,
o bien están "permitidas" las relaciones sexuales
seguras con compañeros casuales.
Dr. Ernesto M. Sebrié |