Recomendaciones para Padres
Viviendo con VIH-Sida

Nuestros hijos, receptores de nuestros anhelos, deseos, miedos y frustraciones, herederos de nuestros prejuicios y culpas, no escapan a esto dentro de la problemática del VIH-Sida.

Aún más se potencia por el hecho de ser una enfermedad tabú, que se oculta, produce temor y rechazo en los demás.

Los niños/as, intuitivos por naturaleza, perciben cuando algo anda mal en el hogar, por eso de acuerdo a cada niño/a y a cada circunstancia, es importante hablar con la verdad, sin caer en demasiados detalles innecesarios.

Generalmente ellos/as hacen preguntas sencillas que requieren el mismo tipo de respuestas y deben ser dadas de acuerdo a la edad y capacidad de comprensión.

Sería importante que sepan que su papá y/o mamá viven con VIH-Sida, o sobre todo si son ellos los que viven con esta enfermedad, y puedan entender por qué tienen que tomar la medicación, concurrir al médico, realizarse análisis o ser hospitalizados.

Esta tarea, siempre que sea posible es mejor abordarla con un enfoque positivo, desde el lado de la salud. Por ejemplo “tomás los remedios para sentirte bien”, en vez de “tomás remedios porque estás enfermo”.

En caso de que el niño/a requiera hospitalización, es recomendable nunca dejarlo/a solo/a, llevarle un juguete, su almohada o algo conque el/ella esté encariñado/a o abrir las ventanas para que el lugar sea lo más agradable posible. El objetivo es lograr un mayor bienestar.

No abrumar con nuestras tristezas para que no se sienta inseguro, es también una actitud que debemos tener en cuenta.

El hacer que no ocurre nada o hablar a medias, deja al niño/a en un estado de confusión y temor, ya que en la edad temprana la psiquis no diferencia entre la fantasía y la realidad y puede llenarlo de temor constante a la muerte o formarse ideas distorsionadas que lo aíslen o lo culpen.

El mantener una actitud positiva y optimista, dentro de lo posible, redundará en un ambiente saludable y las cosas se tomarán con naturalidad.

Algunos casos pueden requerir de la ayuda de un profesional en salud mental pero es fundamental el apoyo de los padres y del entorno familiar.

En algunas circunstancias, (fallecimiento de los padres, problemas económicos, etc.) requieren, que la atención de los niños afectados esté a cargo de otros familiares, lo importante en cualquier caso es la contención y los límites necesarios, ya que éstos permitirán el desarrollo emocional adecuado para no caer en extremos como la permisividad o la sobreprotección excesiva, a tal punto de que el niño/a se vea privado/a de actividades acordes a su edad (campamentos, paseos con la escuela), por el contrario la recreación, los juegos, el incentivo constante, junto con un ambiente afectivo favorecerá la autoestima y el desarrollo social, esenciales en la vida de todo niño.

La escuela es el ámbito por excelencia para poder insertarse en la comunidad, socializar, crear lazos afectivos, desarrollar aptitudes y actitudes, además de adquirir conocimientos fundamentales para la vida. El tener acceso a la escolaridad es un derecho, pero es decisión de los padres comunicar la serología (si el niño vive con VIH) o no al docente sopesando las ventajas y los inconvenientes que esto puede acarrear.

En ningún caso se puede negar la asistencia a la escuela a un niño por el hecho de vivir con VIH ya que esto no conlleva riesgos (el trato social no es una vía de transmisión), y está avalado jurídicamente por la ley antidiscriminación, los derechos del niño entre otras y diversos organismos internacionales como un documento de la OMS titulado “Declaración consensual del Sida en las escuelas”, por lo tanto no quedan dudas con respecto a este tema.

A medida que va pasando el tiempo las necesidades van cambiando y demanda abordar los temas de manera diferente.

Gracias a los avances científicos, los tratamientos son eficaces y permiten una mayor expectativa de vida. En la actualidad, gracias a la medicación, los niños llegan a la edad de tener actividad sexual, (teniendo en cuenta este fenómeno social de la precocidad en la iniciación sexual), por lo cual, debemos informar sobre uso del preservativo, la prevención necesaria frente a la reinfección y del cuidado de ellos y sus parejas, dando todas las herramientas para que puedan protegerse.

Los padres tenemos un papel fundamental en acompañar, incentivar y ayudar a nuestros hijos/as a convertirse en adultos productivos y felices que sueñen con un futuro mejor.

María Gabriela Machinalle
Programa Municipal de Sida

 
   
PROGRAMA MUNICIPAL DE SIDA - SECRETARÍA DE SALUD PÚBLICA - MUNICIPALIDAD DE ROSARIO Municipalidad de Rosario