La prevención desde las Personas
Viviendo con VIH - Sida

En los años que llevo trabajando en la problemática del VIH - Sida, he descubierto que una de las experiencias que más me ha gratificado es el encuentro entre pares porque cada individuo tiene un saber y su aporte puede enriquecer a muchos.

Para que esto sea posible, es necesario construir y sostener espacios donde circule la palabra y esta sea escuchada admitiendo que yo modifico pero a su vez, el otro también me modifica. Relacionarse con otros es esencial, mas aún cuando vivimos en una sociedad donde uno de los factores predominantes es la indiferencia.

La experiencia de recibir un resultado positivo es intransferible, lo que se siente no figura en ningún catálogo. Cada uno responde desde su subjetividad de una manera diferente. Sentimientos de miedo a la discapacidad física y a la muerte; la toma de decisiones a la hora de iniciar un tratamiento; el temor a que otros sepan nuestra serología positiva; el deseo de tener un hijo y nuestra relación con los que ya tenemos, etc son temas que atraviesan la cotidianeidad de quienes vivimos con VIH-Sida.

El contexto social, cultural y político, no favorece la inclusión de personas que vivimos con VIH en los ámbitos laborales (como tampoco la de miles de desocupados que no encuentran su lugar en el campo laboral). Sin embargo existen organismos e instituciones dedicadas al trabajo de prevención del VIH-Sida que incorporan a sus filas personas que viven con VIH, como por ejemplo el Programa Municipal de Sida de Rosario. La contribución de los mismos es fundamental a la hora de diseñar estrategias o políticas de prevención.

Todo individuo se siente gratificado cuando lo que puede ofrecer resulta valioso.

No existe el infectado como tal, sino que existen personas con rostros y voces, personas con una historia previa, con tiempos que deben ser respetados ya que no todos en igual medida pueden aceptar su realidad y mucho menos ser protagonistas de la misma forma.

Quienes deciden realizar un tratamiento y poder sostenerlo con todo lo que ello involucra (posibilidades de acceso, horarios, efectos adversos etc.) viven a diario la experiencia de no sentirse sentenciados y poder continuar un proyecto de vida o iniciarlo si es que no lo tenían.

El incluir en los programas u organizaciones a estas personas, puede servir de gran apoyo. Sin desconocer que se necesitan herramientas tales como Jornadas de Formación, Cursos de Capacitación para llevar adelante esta compleja tarea.

Integrar como agente promotor de salud de una repartición de tipo estatal, (a diferencia de recibir un subsidio) significa la posibilidad de formarse en una profesión u oficio, algo que en estos tiempos se presenta con grandes obstáculos. Mucho más aún para quienes luego de conocer el diagnóstico, generalmente han conocido los efectos de discriminación que la enfermedad y sus connotaciones proyecta.

Estas personas desde diferentes roles, pueden transmitir su experiencia a otros y retroalimentarse con personas no infectadas para elaborar estrategias de participación activa integradoras y no discriminatorias en función de beneficiar la mejor calidad de vida de toda la comunidad.

Es necesario lograr una DISTANCIA OPTIMA, una distancia adecuada , interesarnos por los otros , tener capacidad de saber escuchar, respetar los silencios, poder contener, pero no identificarse con el otro.
Todo esto es de suma importancia para el trabajo en prevención , ya que aquí hay algo que es fundamental , TRABAJAMOS CON PERSONAS , PERSONAS QUE ATRAVIESAN SITUACIONES DE DOLOR, QUE SUFREN , Y NOSOTROS ESTAMOS ALLÍ PARA CONTRIBUIR A ALIVIAR EL DOLOR .

Claudia González

 
   
PROGRAMA MUNICIPAL DE SIDA - SECRETARÍA DE SALUD PÚBLICA - MUNICIPALIDAD DE ROSARIO Municipalidad de Rosario