VIH-Sida EN EL MUNDO LABORAL

El Sida se ha convertido en un reto de carácter mundial en los ámbitos laborales generando efectos devastadores sobre los trabajadores, sus familias y la comunidad, constituyendo una amenaza para el desarrollo social y económico de las naciones, como así tambien tiene consecuencias en la composición de la fuerza de trabajo ya que de los 40 millones de infectados que existen en el mundo 23 millones se encuentran en la edad mas productiva (entre 15 y 49 años) y el 95% viven en países del tercer mundo. Este fenómeno acompaña la transformación del orden económico, político y jurídico mundial construyendo un nuevo ordenamiento social.

El VIH-Sida plantea una amenaza para el sustento y los derechos laborales básicos, socavando los esfuerzos dirigidos a garantizar un trabajo decente y productivo. De distintas maneras afecta al mundo del trabajo: reduce la oferta de mano de obra ya sea por muerte o enfermedad del trabajador o por atención del familiar con Sida , esto se acompaña de ausentismo creciente que repercute directamente sobre los costos de la mano de obra para los empleadores, el tener que alejarse temporariamente de la tarea por recaídas o padecer despidos genera la pérdida de competencias y experiencias por parte de los trabajadores. A todo esto se agrega la posibilidad de que un gran número de personas puedan quedar sin protección social y cuidados médicos. La discriminación de las personas seropositivas agudiza las desigualdades existentes en la sociedad, un ejemplo emblemático de discriminación contra las personas seropositivas o sospechosas de serlo es la realización del testeo obligatorio como argumento para el ingreso laboral o la obtención de un seguro.

Existen situaciones laborales que pueden asociarse con un mayor riesgo de contraer la infección, como los trabajadores migrantes, los que deben vivir durante largos períodos lejos de sus hogares, cuando los hombres conviven entre hombres exclusivamente, los trabajadores del sector de la salud, de las fuerzas del orden y con un alto grado de vulnerabilidad para aquellos que se encuentran en situación de pobreza y precariedad laboral o con fragilidad de los soportes relacionales. Esto se acompaña del aumento de el numero de viudas, huérfanos y personas mayores que se enfrentan a una inseguridad económica pudiendo desembocar en el ingreso precoz de los niños en el mercado laboral o la intensificación de las diferentes formas del trabajo infantil.

La respuesta social necesaria para frenar o atenuar el avance de la epidemia se compone de toda la sumatoria y articulación de las acciones y de los diferentes actores en los diversos niveles de la sociedad, siendo el espacio laboral uno de los sectores más amplio y de numerosas posibilidades para poner en marcha estrategias que permita abordar el concepto básico de que la infección puede ser evitable mediante los mecanismos que conduzcan a la prevención, a la no discriminación del trabajador real o supuestamente infectado, la defensa de los derechos laborales, el acceso a las pruebas en el marco del anonimato y confidencialidad, la prestación de asistencia y apoyo a los trabajadores infectados y a los afectados indirectamente por la epidemia, en resumen la recuperación de la ética laboral, la cultura del trabajo y la inclusión del hombre como eslabón clave en la cadena de producción.

En los últimos años los empleadores y los sindicatos a nivel mundial han establecido programas sobre el VIH-Sida en el lugar de trabajo. Los más eficaces son los que involucran en los procesos de planificación y supervisión a trabajadores y representantes de la dirección, servicios sanitarios y comunidades locales. Los componentes recomendados de un programa sobre el Sida en el lugar de trabajo incluyen:

  • Políticas equitativas sobre el VIH-Sida, comunicadas ampliamente y ejecutadas apropiadamente, con el fin de contrarrestar el estigma y la discriminación.
  • Educación preventiva continuada sobre el VIH-Sida, tanto formal como informal, para todos los trabajadores, en particular a través de iniciativas de educación entre pares.
  • Fomento y distribución de preservativos.
  • Diagnóstico, tratamiento y asistencia de enfermedades de transmisión sexual, tanto para los empleadores como para sus parejas.
  • Asesoramiento y pruebas voluntarias del VIH-Sida.
Dra. Alejandra Sobol
 
   
PROGRAMA MUNICIPAL DE SIDA - SECRETARÍA DE SALUD PÚBLICA - MUNICIPALIDAD DE ROSARIO Municipalidad de Rosario