Autores:
Lic. Melina Arrieta, Gema Caqueo Silva, Prof. José
Luis Ciotta, Fabiana Fernández, Dr. Damián Lavarello,
Gustavo Ricordi, Matías Stival.
Resumen: Desde hace 30 años
la ciudad de Rosario ha recibido un creciente flujo
migratorio de pueblos originarios, lo que ha generado
un asentamiento local cercano a las 25.000 personas.
En los últimos años se presentaron casos de infección
por VIH, algunos de los cuáles tuvieron dificultades
particulares de adaptación al diagnóstico y al tratamiento.
Desde el "Equipo de Antropología y Salud" nos propusimos
diseñar un programa de prevención del VIH/SIDA para
las comunidades migrantes de los pueblos originarios,
con el objetivo de establecer prácticas preventivas
en relación a la problemática, impulsando la progresiva
construcción y apropiación de estrategias culturalmente
válidas, que les permitieran a estas poblaciones
abordar la epidemia desde su propia perspectiva
cultural.
Un poco de historia
Durante el año 2001 el Municipio de Rosario firma
un acuerdo junto con otras ciudades de Latinoamérica,
denominado localmente "Rosario Municipio Saludable".
Esto posibilitó la creación del área de Promoción
de la Salud, gestión que dio paso, dentro del Programa
Municipal de Sida a la formulación del Proyecto
"La problemática del VIH/SIDA en poblaciones migrantes
étnicas en contexto de pobreza urbana de la ciudad
de Rosario"1, el cual propuso diseñar un programa
de prevención del VIH/SIDA para las comunidades
migrantes de los pueblos originarios, provenientes
de sectores rurales y urbanos de distintas provincias
de Argentina, con el objetivo de establecer prácticas
preventivas en relación a la problemática, impulsando
la progresiva construcción y apropiación de estrategias
culturalmente válidas, que les permitieran a estas
poblaciones prevenir la epidemia desde su cultura.
Interdisciplinariamente se priorizaron dos abordajes:
social, de los problemas y sus condiciones, y, humano,
donde "el otro" no es objeto de la salud, sino un
sujeto de la misma.
Partimos de contextualizar históricamente
a los sujetos migrantes de los pueblos originarios
con los cuales se llevó adelante este proyecto.
Durante los siglos XIX y XX los pueblos originarios
del territorio argentino, padecieron numerosos cambios
en su estructura social, económica y política, entre
los cuales el deterioro ecológico de su medioambiente
y los cambios en su estilo de vida contribuyeron
a acrecentar sus migraciones a los centros urbanos.
La mayor oleada migratoria se da a partir de la
década del `60, con la tecnificación de economías
regionales (cosecha de algodón, obraje), que prescindía
de la mano de obra aborigen, origina una creciente
desocupación, y el lento deterioro de las condiciones
de vida de estas comunidades. Entre los diferentes
grupos migrantes encontramos pequeños productores
rurales, chaqueños, correntinos, misioneros y formoseños
que hoy comparten los mismos espacios barriales.
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